
Entrega solo un roce,
un roce de labios que me deje intranquila e inquieta.
Cierro los ojos y no puedo parar de soñar,
de recordar sus manos quemadas, recorriendo mi espalda tatuada,
sentir su espada, rompiendome, cortandome, profundamente, mientras sangro, mil gotas de placer y dolor.
Las sabanas me cubren los brazos, y parte de mi sexo,
mientras, mi sangre las tiñe, de rojo carmecin, y deceo.
sigo-sigo, y le sueño, recostada en la cama, de sabanas gastadas reconosco su olor, y la textura de su lengua, posada en mi cuello, llenandome de su aliento, que me eleva.
Miro mis manos, y las uñas blancas abalanzandoce contra mis muslos, y escucho gritos de desespero, sigo soñando, sere yo??
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